Aprender a estudiar y divertirse

En sus 30 años de funcionamiento, por el Club Viana han pasado más de 1.000 chavales. En la actualidad, cuenta con unos 90 socios fijos que participan en las actividades que se organizan. Artículo publicado en La Tribuna de Guadalajara.

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En el año 73, varias familias se reunían con la idea de fundar una asociación dedicada a la organización de actividades destinadas a sus hijos y a la familia en general. Principalmente, se trataba de conjugar lo formativo con lo divertido y con los valores cristianos, puesto que la atención espiritual de esta asociación está encomendada al Opus Dei. Por esa razón, se incluye una capilla entre sus instalaciones.

Hoy en día, el Club Viana ya es una realidad, y puede presumir de que por él han pasado más de 1.000 chicos en sus 30 años de funcionamiento. Esta asociación goza de unos amplios locales en los que se llevan a cabo múltiples actividades. En primer lugar, los chavales disponen de dos amplias salas de estudio, una para los mayores y otra para los pequeños. Además, en una de ellas se incluye una biblioteca.

En segundo lugar, tienen un aula informática, y es que en el club Viana también se le da mucha importancia a las nuevas tecnologías. El resto de habitáculos están destinados a actividades relacionadas con la biología, la radio y las manualidades. Por último, entre sus instalaciones se incluyen otras dos salas, una polivalente y otra de actos.

A lo largo de todos estos años, el Club Viana ha ido organizando distintas actividades en función de lo que los tiempos han ido demandando. Aeromodelismo, radio, pintura, tenis, judo, maquetismo o fútbol, son sólo algunas de las ideas que se han llevado a la práctica. Pero es el estudio una de las tareas a las que se dedica más tiempo en el club.

Cuando uno de los chavales decide hacerse socios de esta asociación, sus padres o tutores hablan con el preceptor que se les asigna. De este modo, se pretende seguir de cerca la evolución académica del chico y dedicar más tiempo a aquellos aspectos en los que pueda tener mayor dificultad.

Arturo Garralón Blas y Ángel Gil García, monitor de tiempo libre y preceptor académico respectivamente, afirman que el objetivo primordial de este club es formar humana y cristianamente a los chavales que asisten, porque lo más importante es que lleguen a ser buenas personas.

Para el desarrollo personal e individual de los jóvenes, se realizan semanalmente actividades dedicadas a ellos. Se trata de pequeñas charlas, momentos de meditación dirigidas por un sacerdote o una entrevista con el preceptor académico que tenga cada uno de los jóvenes.

Actividades para la familia

El club Viana no sólo dedica su tiempo a los chavales, sino que también pone de relieve la importancia de la familia. De forma asidua, se organizan actividades en las que se pretende la participación de los más mayores y pequeños de la casa. A lo largo del año, se desarrollan conferencias, proyecciones de películas y charlas que versan sobre temas variados, como la educación o la orientación familiar. A estas actividades no sólo asisten los padres de los chavales que son socios del club, sino que también pueden acudir otros matrimonios que no tengan descendencia o no pertenezcan al club.

Además, se proyectan salidas dentro de la misma provincia o incluso al extranjero. Arturo Garralón estuvo en el Paso del Ocejón. En esta excursión, y una vez puestos en ruta, uno de los chavales no se encontraba con fuerzas suficientes para seguir caminando, pero siguió, porque este monitor le animó a hacerlo. Al poco tiempo, se rendía definitivamente, decía que sus piernas no le permitían seguir caminando. Arturo consiguió convencerle para llegar hasta la cima, con un suculento bocadillo que tenía, y que estaba dispuesto a ofrecerle muy gustosamente al llegar arriba. Siguió caminando un rato más, pero de pronto se sentó. Repetía insistentemente que no era capaz de dar un solo paso más. En aquel instante, Arturo le dijo que, aunque no quería presionarle, debía llegar al pico porque él tenía la merienda de muchos de los chavales que allí se encontraban esperándoles. El chico dejó de rechistar al instante, incorporándose para caminar. Ejemplos como estos son los que ponen de manifiesto la relevancia de los valores que se les inculcan, día a día, a los chavales del Club Viana.

El Club Viana tiene su propia página web (www.acviana.org) en la que, entre otras muchas cosas, destacan algunos de los aspectos a los que se dan más importancia en el desarrollo del adolescente: capacidad de responder libremente a las exigencias de su fe y sus demás convicciones personales; conocimiento de uno mismo y superación personal; implicación en la vida familiar y ayuda doméstica; autonomía, iniciativa y libertad de elección; conocimiento e integración en el conjunto de personas de su entorno; apreciación de belleza en la naturaleza, el arte y la cultura en general; y actitud permanente de colaboración, ayuda y servicio.

  • Pilar S. P./ La Tribuna de Guadalajara