Colegio Besana: Una mirada al futuro

La besana es el primer surco que el labrador abre en la tierra. Si el primero sale recto, los demás también lo serán y la cosecha resulta más sencilla. Asimismo, desde 1963 el Colegio Besana se propone sembrar en sus alumnas el gusto por el trabajo bien hecho y el servicio a la sociedad

Iniciativas sociales

Era el año 1963, la entonces Escuela Besana empezaba su andadura en el mismo lugar donde se encuentra hoy el Colegio, un barrio muy poblado de Madrid, que antes estaba a las afueras, y que ahora es uno de los mejor comunicados con las distintas zonas de donde provienen las alumnas.

EL COLEGIO, EN CONTACTO CON LAS EMPRESAS

En sus inicios, durante los años 60, abrió a muchas mujeres oportunidades de capacitación y promoción profesional. Actualmente, el Colegio es un centro de Educación Secundaria Obligatoria con 2 modalidades de bachillerato y 3 ciclos de formación profesional. Por sus aulas han pasado 2.700 mujeres. Actualmente tiene 400 alumnas y un claustro de 40 profesoras.

Las empresas que conocen la educación que ofrece Besana, acuden con frecuencia a la bolsa de trabajo del Colegio buscando nuevos empleados con el perfil profesional que necesitan.

Además, se fomenta el desarrollo de los hábitos buenos, de las virtudes humanas que cada alumna puede alcanzar. El mismo nombre del Colegio lo sugiere: una besana es el primer surco que se abre en la tierra cuando se empieza a arar. Si el primer surco se traza recto, los demás saldrán rectos también.

Desde sus comienzos, la actividad de Besana está impregnada por el espíritu de San Josemaría Escrivá de Balaguer, fundador del Opus Dei: la búsqueda del trabajo bien hecho con afán de servicio y por amor a Dios, la coherencia de vida, el amor a la verdad y a la libertad personal, la conciencia de ser hijos de Dios.

Cada alumna tiene un ritmo de aprendizaje y unas inquietudes diferentes. Por eso las profesoras les ayudan de modo individual.

Éste es el deseo de Besana: que las alumnas que pasen por sus aulas se lleven consigo, y transmitan a los ambientes en los que se moverán más tarde, el aprecio por la competencia profesional, la integridad personal y el bagaje espiritual que el Colegio pone a su disposición.

Como parte de las actividades de Besana, las alumnas que lo desean coordinan proyectos de voluntariado con personas mayores y con niños discapacitados.

En el mes de octubre es ya tradición que el Colegio colabore con la Comunidad Autónoma de Madrid en el “Día del Abrazo Solidario” en el que desde primeras horas de la jornada, los voluntarios acompañan a un numeroso grupo de personas mayores en una marcha de varios kilómetros por la Sierra madrileña.

ROSANA: HISTORIA DE UNA IDA Y VUELTA

Rosana Baena, antigua alumna de Formación Profesional y actual profesora del Colegio, ha plasmado sus impresiones en un breve relato, “Del pupitre a la tarima”: He visto el Colegio desde el "pupitre" y lo veo ahora desde la "tarima", y no sabría elegir cuál ha sido el mejor momento...

“El Colegio desde que yo me matriculé hasta hoy parece otro: las instalaciones han mejorado notablemente en extensión y en calidad. En lo material, tiene mucha altura. Pero esto, a mi juicio, tendría muy poco valor si no estuviera rodeado de un gran compromiso y esfuerzo para ayudar a las alumnas a ser “personas”, en toda su dimensión”.

“Esto es lo que a mí y a mi familia nos ha ayudado tanto, aprender la importancia de la persona y descubrir la trascendencia que tiene cualquier vida, por ejemplo, la mía... Tengo la ilusión de intentar ayudar a las alumnas a tener una visión muy valiosa de sí mismas porque son hijas de Dios (a mí me ayudaron a descubrirlo aquí), y a ser conscientes de la influencia positiva que pueden tener en cualquier entorno —familiar, laboral o social— en el que estén”.

CARMEN, LIMPIADORA VIAL: UN GIRO DE 180º

En sus encuentros con padres, San Josemaría insistía mucho en que ellos son los verdaderos protagonistas de la educación de los hijos. Por este motivo, el proyecto de Besana no podría llevarse a cabo sin contar con el respaldo de las familias.

Carmen Reyes es madre del Colegio desde hace cuatro años y tiene a tres hijas en él. Vive con su familia en Coslada, un barrio en crecimiento a las afueras de Madrid, y trabaja como limpiadora vial en ese ayuntamiento. Ahora comparte de lleno su proyecto educativo:

“Mi marido y yo llevábamos algún tiempo buscando un Colegio para nuestras hijas donde no sólo se ocuparan de lo académico, sino que se les siguiera más personalmente”.

Me enteré de la existencia de Besana por otras madres del barrio que llevaban a sus hijas y estaban contentas. Les pregunté algunos datos más y fui a verlo con otra amiga y nuestras dos hijas. Me gustó el silencio que reinaba (era día de clase), el orden, la limpieza... También a nuestras hijas les llamó la atención. Además alguna profesora estaba hablando con una alumna en unos bancos del pasillo”.

“Conocer Besana y el Opus Dei me ha hecho cambiar; he dado un giro de 180º y ahora veo las cosas de una manera nueva. Hice compatible mi trabajo con la asistencia a los medios de formación cristiana en el Colegio con otras amigas. Recibí la Confirmación y me he acercado mucho más a Dios. Estoy muy contenta”.

“También para la vida de mis hijas ha supuesto mucho, cada una a su manera han ido mejorando. Nos gusta comprobar que se dan cuenta de las necesidades de otras personas y que dan de su tiempo para cosas buenas”.

Hace tres años llegó a Besana una familia de un pueblo situado a 30 km de Madrid. Los padres estaban muy interesados en esta educación para sus hijas. Se movieron y consiguieron que otras dos familias alquilaran un taxi para llevar a sus cuatro hijas; iban y venían diariamente. Al curso siguiente fueron siete alumnas en un monovolumen. Al tercer curso fueron diecinueve en un microbús. Ahora son cuarenta y dos en un autocar...