90 alumnos madrileños renuevan las aulas de niños costamarfileños

Un grupo de 90 alumnos del colegio Retamar (Pozuelo, Madrid) ha viajado este verano hasta Brofodoume, a unos 100 kilómetros al nordeste de Abidjan (Costa de Marfil), para construir siete aseos con su fosa séptica de 60m3 (60.000 litros) y renovar tres aulas del parvulario y otras seis de la Escuela Primaria de Brofodoume.

Revista de prensa
Opus Dei - 90 alumnos madrileños renuevan las aulas de niños costamarfileños

Europa Press Un total de 90 alumnos madrileños de Bachillerato dedican su verano a renovar las aulas de niños costamarfileños

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Un grupo de 90 alumnos del colegio Retamar (Pozuelo, Madrid), ha viajado este verano hasta Brofodoume, a unos 100 kilómetros al nordeste de Abidjan (Costa de Marfil) para construir siete aseos con su fosa séptica de 60m3 (60.000 litros) y renovar tres aulas del parvulario y otras seis de la Escuela Primaria de Brofodoume.

El campo de trabajo cuenta con la ayuda de universitarios de Abidján que han vivido y trabajado con los estudiantes madrileños y han facilitado la interrelación con los vecinos.

Además de realizar el proyecto, los alumnos han compartido deportes, juegos y bailes, han ofrecido clases de español a los niños y han visitado a las familias más pobres del poblado. Asimismo, los estudiantes que van a estudiar Medicina han colaborado con el puesto de asistencia sanitaria del poblado.

"La solidaridad es una asignatura imprescindible para que los jóvenes tengan en cuenta las necesidades de los más necesitados y el verano es una buena oportunidad para vivirla a nivel personal y en grupo", explica el profesor de Matemáticas y coordinador del grupo, Juan Navalpotro.

Según destaca, la mayoría de estos jóvenes que terminan 2º de Bachillerato continuarán en la Universidad su compromiso en tareas solidarias en Madrid, lo que confirma la utilidad de estos campos de trabajo.

"Compruebas -añade- cómo cuando das responsabilidad y pones ideales altos, los alumnos responden con su tiempo y su sacrificio. Y cómo les ayuda a madurar ver la alegría, hospitalidad y estilo de vida de los lugares a los que vamos a trabajar. Se dan cuenta de que reciben mucha más de lo que dan. Las familias de los participantes se dan cuenta del cambio que dan sus hijos en su madurez y atención a los demás", asegura.

Navalpotro destaca los frutos de "12 años de formación" en el colegio, con la implicación de las familias, no solo en este proyecto sino en otras actividades como las recogidas del Banco de Alimentos, que cuenta ya con más de 400 alumnos implicados anuales. También colaboran en otros proyectos en San Petersburgo, Kenia, Sudáfrica y Tierra Santa.