El belén, el árbol, 50 familiares, y un orfanato en Benin...

Charlotte y Hervé, un matrimonio francés, esperan recibir a 50 familiares el día de Navidad. Pero los preparativos no son un obstáculo para sentarse ante el Belén y, mirando al Niño, pensar juntos cómo acercarse a Dios con los amigos y los hijos.

En primera persona

Los cristianos celebramos el tiempo de Adviento. ¿Podéis explicarnos cómo lo vivís en vuestra familia? Hervé: Para nosotros estos días son una oportunidad para rezar más en familia. Las oraciones que se dicen en la Misa estos días son tan hermosas que las leemos y meditamos. También rezamos con las canciones propias del Adviento.

Charlotte: Además, todos los años solemos enviar a todos nuestros conocidos una felicitación de Navidad que tenga la imagen del Nacimiento de Cristo. Hervé, mi marido, envía unas letras a todos sus compañeros de trabajo, y cuando las escribe, sé que reza por cada uno de ellos. Buscamos a propósito que la imagen del Christmas sea bonita y sugerente. ¿El resultado? Casi siempre encuentra, pocos días después, esa felicitación en un lugar destacado de los despachos de sus amigos.

Pertenecéis al Opus Dei desde hace más de 20 años. ¿Cómo os ayuda esta vocación a vivir el Adviento? Charlotte: San Josemaría nos ha enseñado a imaginar los relatos del Evangelio como si fuéramos un personaje más de cada una de las escenas. Nos gusta visitar la casa de María y José, esperar junto a la Virgen el nacimiento del Hijo, admirar la fidelidad y el abandono de su esposo, emocionarnos con santa Isabel... Imaginar esos momentos nos ayuda a renovar nuestro amor, a desear demostrarlo con hechos concretos, a tomar la iniciativa para compartir con nuestros hijos y amigos esa esperanza. Cuando se ve a Cristo en el pesebre, comprendemos que vale la pena entregarse un poquito a los demás.

Hervé: Y, fuera ya del ámbito de la Sagrada Familia, está la figura de Juan el Bautista, al que escuchamos hablar de conversión. Al oírle predicar, es fácil sacar un propósito concreto para enderezar el día y avanzar poco a poco, como las figuritas del belén, hasta llegar al portal. Es, además, una oportunidad para decidirse a hacer apostolado de los sacramentos, es decir, invitar a los hijos y a los amigos a recibir el sacramento de la confesión.

¿Y vuestros hijos? ¿Tienen ellos alguna iniciativa ligada a este tiempo previo a la Navidad?

Hervé: Nuestros hijos mayores irán al hospital a dar de comer a los ancianos y a acompañarles a la Misa de Navidad. Además, este año, les hemos sugerido que quizá podrían entregar algo (dinero o algún objeto que aprecien) para ayudar a los cristianos perseguidos o a alguien necesitado en nuestra ciudad. Les hacemos estas sugerencias para abrirles horizontes, pero luego ellos deciden.

Charlotte: Este año, han decidido ganar algún dinero con pequeños trabajos y enviarlo a un internado de Benin, donde la mitad de sus 48 alumnos son huérfanos.

¿Hay tradiciones familiares? ¿Cómo celebráis juntos estos días? Hervé: Mis hijos se encargan de montar el belén y el árbol de Navidad. El fundador del Opus Dei decía que si no encontramos al Señor en la vida ordinaria, no lo encontraremos jamás. Por eso, procuro recordar a los chicos que esas tradiciones sirven para que nos acordemos de hablar con Dios (¡es tan fácil sentarse un momento ante el Belén y dejar que el corazón hable...!).

Charlotte: También la preparación de los regalos de Navidad puede cobrar una dimensión diferente. Este año, vendrán a visitarnos hermanos, primos, sobrinos... ¡en total 50 personas! ¿Cómo acogerles bien a todos? ¿cómo ayudarles a descansar y que se sientan a gusto en la casa? ¿cómo dejar ver a quienes han perdido el sentido religioso de la Navidad la alegría profunda que suponen para nosotros estos días? Es lo que pregunto al Señor en mi oración... ¡Será sin duda una gran Navidad!