Entre marionetas

Sheila Michel es argentina pero reside en Madrid desde hace años, junto a su marido y sus cinco hijos, con edades entre 17 y 23 años. Es propietaria de un teatro ambulante de marionetas y supernumeraria del Opus Dei.

En primera persona

Sheila nació en Buenos Aires donde trabajó como profesora de Literatura. Cuando llegó a España, decidió cambiar las aulas por el aire libre: actualmente ejerce una profesión no muy corriente: tiene un teatro de marionetas en el conocido parque madrileño del Retiro. Allí se gana la vida los fines de semana y días festivos, representando funciones durante horas con intervalos para descansar un poco. 

No es la única de su familia que trabaja en este entretenido, aunque también duro, espectáculo: Daniel, su marido y 4 de sus hijos le acompañan.

Como ella misma señala, no ha desconectado de su anterior profesión “sigo en contacto con los niños y con la literatura; de las 10 obras que representamos, 8 son nuestras",  Además, los muñecos con los que trabajan son de fabricación propia, es decir, auténtica artesanía. 

Sheila conoció el Opus Dei en Argentina, donde asistía a un club juvenil, pero perdió todo contacto hasta muchos años después. Al llegar a España, se establecieron en un pueblo de Ávila y, al crecer los niños, vieron la necesidad de darles buena educación y formación. Sheila acudió a un sacerdote uruguayo, del Opus Dei, amigo de su familia, quien le orientó acerca de colegios, por lo que se trasladaron a vivir a Madrid.

"Quería darles  a mis hijos lo que yo había recibido de mi familia, somos 12 hermanos y mis padres se preocuparon de darnos una buena formación cristiana y humana", afirma Sheila. 

Precisamente fue a través de los hijos como volvió a tener contacto con el Opus Dei.

Cuando se le pregunta qué es lo que más le llama la atención del Opus Dei afirma que es la posibilidad de llegar a Dios a través de las ocupaciones diarias: “Lo que más me enganchó del Opus Dei fue la santificación del trabajo, el poder santificar este trabajo que hago con gusto y agradecimiento a Dios. Adoro mi profesión. Y por supuesto, me encanta ver disfrutar a los niños”.

En el parque del Retiro se queda Sheila haciendo felices a niños y adultos y con ilusión de asistir próximamente a un concurso de títeres "Titiricuenca", que se celebrará en la ciudad de las "casas colgadas".