Entrevista al Cardenal Miguel Obando, Arzobispo de Managua (Nicaragua)

El cardenal Miguel Obando y Bravo lee en la actualidad “El Código Da Vinci”. La verdad, su agenda se mantiene tan comprometida que sólo permite a Dan Brown “visitarlo” casi como en las mismas horas en que ocurre parte de este “culebrón”: entre diez de la noche y una de la mañana…

Revista de prensa

El cardenal Miguel Obando y Bravo lee en la actualidad “El Código Da Vinci”. La verdad, su agenda se mantiene tan comprometida que sólo permite a Dan Brown “visitarlo” casi como en las mismas horas en que ocurre parte de este “culebrón”: entre diez de la noche y una de la mañana…

Pero de leerla a atreverse a verla en pantalla grande, ya son otros cien pesos. “No iré”, nos dice el máximo representante de la Iglesia Católica de Nicaragua. “Este libro es un ataque a la Iglesia y al cristianismo”.

Ver al Cardenal nos resultó tan difícil como creerle a Brown, ahora con la multimillonaria ayuda visual de Ron Howard, su “versada documentación”. Una legión de visitantes se esmeró este jueves por hablar con él, desde sacerdotes de parroquias lejanas o de la arquidiócesis de la cual él ya no forma parte en su organigrama, hasta transportistas. Tanta era la gente que quería verlo, que debió cancelar su participación en un acto oficial de la firma de un convenio de colaboración mutua entre el director de Migración y Extranjería, Fausto Carcabelos, y la rectora de la Universidad Católica, Michele Rivas.

En el poco tiempo que nos permitió estar en sus oficinas, estirando la agenda y su paciencia, pudimos ver a un Cardenal no muy a gusto con el contenido del best seller, que definió como puras “medias verdades que son peores que las mentiras completas”.

¿Irá al cine, a ver el filme?, le preguntamos al hombre que mantiene un férreo “ayuno” cinematográfico desde hace 38 años, apenas salpicado con dos cintas, pero de temática religiosa: “Jesucristo Súper Estrella”, a fines de los años 70, y la última de Mel Gibson, “La Pasión de Cristo”.

“Yo no iré a verla, le digo francamente que no. Sé de qué trata la película, y conozco parte de este libro. He oído los comentarios, pero deben saber que yo soy amigo de otra clase de libros. Me propuse leer “El Código Da Vinci” --se pronuncia “Vinchi” en italiano-- de diez de la noche a una de la mañana, pero no he terminado de leer el libro”

Cardenal, ¿la novela es un ataque a la fe?

Es, desde mi punto de vista, una ofensa para todos los cristianos, no digo sólo los católicos, sino todos los que creemos en Jesucristo, como los hermanos evangélicos. Ahora, debemos saber, ustedes son sicólogos, que una imagen es más impactante que simplemente la lectura.

¿No va a ir por objeción de su conciencia?

Yo sólo he visto dos películas en 38 años. De esta película sé de qué se trata. Es una ofensa a Jesucristo, y para todo cristiano que cree en Cristo también es una ofensa. Primero, viene (el autor) negando la divinidad de Cristo. Viene diciendo mentiras y medias verdades, y una media verdad es peor que las mentiras.

¿Qué es una mentira completa, Cardenal?

Sí. Por ejemplo, habla de que en el año 314, estaba el papa San Silvestre, lo que es cierto. Que en el año 325 se celebró el Concilio de Nicea, y que en él se le reconoce la divinidad de Cristo, en una votación muy apretada, donde estuvo el emperador Constantino, y quien fue quien decidió. En el libro dice que Constantino es un buen administrador de empresas, porque se da cuenta de que los cristianos van avanzando, y para evitar una crisis, un choque con los paganos, entonces él apuesta al caballo ganador, en este caso los cristianos, y no es que se haya convertido (al cristianismo).

Pero lo cierto es que el Papa mandó dos obispos que llegaron a Nicea con su mandato; era una situación tensa y se quería evitar más mártires. En el libro (de Brown) hay esas medias verdades y hay que tener en cuenta la historia.

Luego, niega la divinidad de Cristo, niega que Jesús haya resucitado, que el cristianismo se copió de las leyendas paganas como de la diosa Isis que había concebido de una manera misteriosa, y que eso es lo que simboliza la virgen María, y también --hasta donde ha leído el Cardenal-- hay un reflejo del dios Mitra, cuyas primeras referencias están en la literatura hindú, en lo que representa Cristo. Lo mismo con Krishna, que de niño le ofrecen oro, incienso y mirra.

Es decir, nos señala el Cardenal, una negación de los evangelios, como el de San Juan, por ejemplo, que nos lleva a creer que Jesús no sólo es un hombre, sino que es hombre y Dios que se encarna, y toma nuestra naturaleza para salvarnos.

¿Los creyentes deben ver la película?

Yo dejo que los señores obispos sean los que puedan decir algo. Yo no voy a ir a verla.

¿No cree usted que el libro y la película puedan debilitar la fe de un cristiano?

A mí no me la debilita. Si un cristiano no ha leído la Biblia fundamentalmente y no conoce la historia, puede impactarle. Son los obispos quienes deben dar sus normas.

¿Pero si usted estuviera en la posición de tomar una decisión?

Son los obispos los que deben decidir. Es por respeto, yo no me puedo pronunciar. Mi punto de vista es personal, a ellos les corresponde. Pero yo estando en el cargo vería los pro y los contras, lo analizaríamos.

El Cardenal subrayó que la novela es un ataque a la Iglesia y al cristianismo, es decir, también a los hermanos evangélicos. “Aun yo podría interpretar que después de presentarse ‘La Pasión’, puede ser que quieran reducir el impacto de esa película. Pero yo digo ‘podría’, no es que sea así.

¿Nunca antes la Iglesia Católica se vio enfrentada a libros como éstos, tan publicitados, ahora que también salió “El Evangelio de Judas”?

La Iglesia siempre ha tenido eso, pero el cristiano de fe se mantiene.

¿Qué cree que hay detrás de toda esta súper producción de Hollywood? ¿Hay un espíritu diabólico, el afán de obtener mucho dinero?

“Vuestro adversario, el Diablo, ronda como león rugiente, buscando a quién devorar. Sed sobrios, y velad”, citó el Cardenal el texto de Primera de Pedro 5:8.

“Están esas dos cosas, ganar dinero y el espíritu del Maligno. Creo que el mismo Rubén Darío, que no era teólogo, decía que en el hombre existe la mala levadura, y Tirso de Molina, que tampoco era teólogo, nos decía que “somos de barro vil.

¿Hay barro vil en el libro?

Muchísimo.

Cardenal, insistimos: si en sus manos estuviera la posibilidad de tomar una decisión sobre la película, si se ve o no, ¿qué diría?

Me reservo esto.

¿Cree que vendrán más obras como ésta sobre la Iglesia?

Creo que sí, veremos más, mucho. Los cristianos siempre vamos a ver esto.

¿Qué dice sobre cómo es tratado el Opus Dei? Ahí sale mal parado. (Silas, el hombre de confianza del máximo jerarca de esa prelatura papal es el que provoca un rosario de crímenes para evitar que el mundo conozca a “la descendencia” de Jesús.)

Es una calumnia, un ataque que no tiene fundamento.

¿No cree que va pueda haber deserción de creyentes de la Iglesia Católica después de ver esta película?

No creo que vaya a haber gente que se vaya. Puede ser que quizás alguno que no tenga una preparación en el conocimiento de las Escrituras, en la historia, le entre sus dudas, pero el cristiano formado no.

  • Edwin Sánchez | esanchez@elnuevodiario.com.ni