“Estoy en la ‘la fase A’ de los abuelos”

Jaume Pujol es padre de siete hijos y tiene cinco nietos. Este barcelonés, supernumerario del Opus Dei, nos explica la experiencia de sacar adelante una familia, y sus primeros pasos en el papel de abuelo

En primera persona

Hace ya muchos años, hacia 1959 o 1960, cuando fui por primera vez por un centro del Opus Dei, el Palau, me dijeron: “Mira Jaume: tú verás lo que haces, porque aquí nadie te va llamar para que sigas viniendo para formarte”. Y es curioso: aunque hasta aquel momento yo no había sido constante en nada, comencé a ir regularmente por allí a los medios de formación cristiana, sin que nadie me lo recordara, especialmente a las meditaciones que predicaba un sacerdote ya fallecido, don Remigio Abad, que tenían lugar los sábados por la tarde.

Poco después me eché novia y comencé a salir con la que ahora es mi esposa. Al principio no sabía qué hacer, porque yo deseaba seguir asistiendo a las meditaciones de las tardes de los sábados, y las novias suelen pedir esas tardes “en exclusiva”… Se solucionó cuando ella comenzó a ir a Pineda, un centro para chicas, donde también tenían meditación los sábados por la tarde.

 

Durante ese tiempo nos planteamos los dos por nuestra cuenta la posibilidad de ser del Opus Dei. Hablamos del asunto y quedamos en que cada cual decidiría lo que quisiera y que no hablaríamos más del tema hasta que nos hubiéramos casado. Y aunque ese tipo de acuerdos entre novios no suelen cumplirse casi nunca, en nuestro caso se cumplió. En otros temas no; y nos pasó como a tantos novios, que hablan de todo menos de lo más importante... Pero a eso me referiré más adelante. 

"Hay muchos casados que desean que les hablen del matrimonio de forma clara, realista, y al mismo tiempo, positiva"

La vida es así. Por ejemplo, nosotros no queríamos un noviazgo largo y por unas cuestiones y otras, estuvimos seis años esperando a casarnos. Y aunque hablamos de mil cosas durante ese tiempo –porque seis años dan para mucho-, no hablamos nunca, por ejemplo, de temas tan vitales como sobre si deseábamos tener muchos hijos o pocos.

Durante el viaje de novios pasamos por Roma, donde nos recibió San Josemaría. Fue un encuentro decisivo para los dos. Nos preguntó de forma muy cariñosa por nuestros padres y por nuestro viaje de novios, y nos comentó que se conocía Europa como los pasillos de su casa, porque había viajado por muchos países por razones apostólicas. Luego nos estuvo hablando del matrimonio con una claridad inusitada, con gran sencillez y profundidad. 

Cuando nos despedimos de él, recordé en lo que habíamos quedado siendo novios y le pregunté a mi mujer: “oye, por cierto, ¿y tú qué?” Y ella me dijo: “pues sí, yo soy del Opus Dei, ¿y tú?”. “Yo, no” -le respondí. Y seguimos hablando de otro asunto.

Nou Barris (Barcelona)

Ahora me doy cuenta de lo decisivo que fue aquel encuentro con san Josemaría, porque colaboro con cursos de orientación familiar desde hace años, y no he olvidado nunca sus palabras.

Pero en el Fert, entidad donde colaboro, no sólo hablamos de los hijos: los hijos son importantes y la vida conyugal también; porque hay muchos casados que desean que les hablen del matrimonio de forma clara, realista, y al mismo tiempo, positiva.

"En Brafa he recibido aliento y estímulo para sacar adelante una familia numerosa como la mía, que en los tiempos que corren no es fácil… pero no es algo imposible: ¡no exageremos!"

En esos cursos de orientación familiar animo a los matrimonios a que dialoguen mucho entre ellos, porque a algunos les sucede como a nosotros cuando éramos novios: no hablan a fondo de las cuestiones verdaderamente importantes. Yo, por ejemplo, me sorprendí cuando éramos padres de cuatro hijos –que a mí me parecían muchísimos- y mi mujer me dijo que deseaba tener más. Tuvimos siete, y uno de ellos se nos murió muy joven, en un accidente de tráfico. Es algo muy duro para unos padres, algo muy difícil de entender… 

A mí me ayudan mucho esas palabras de san Josemaría, cuando comentaba que durante esta vida sólo vemos la parte trasera del tapiz, llena de nudos… En el Cielo, veremos la otra parte, las maravillas que Dios ha hecho en nuestra vida sin que nos demos cuenta y comprenderemos por qué las ha querido o las ha permitido; porque todo es para bien

Cuando nos casamos nos fuimos a vivir a la Guineueta, en Nou Barris, donde está Brafa, una obra corporativa del Opus Dei con la que toda mi familia ha tenido mucho contacto. En Brafa he recibido aliento y estímulo para sacar adelante una familia numerosa como la mía, que en los tiempos que corren no es fácil… pero no es algo imposible: ¡no exageremos! 

Algunos conocidos me dicen: “pero, hombre, ¡siete hijos! eso es imposible, eso no puede ser”; y yo les digo: “mira, no me digas que es imposible y que no puede ser, porque en mi casa, que es un piso de 75 metros cuadrados con un único cuarto de baño, ha sido; y hemos vivido nueve personas durante muchos años muy contentos y sin ningún tipo de crisis especial. Y somos gente bastante normal”.

Escuela Deportiva Brafa

En la última comida familiar nos juntamos diecisiete, y un hijo mío nos dijo que estaban esperando un hijo. Nos hizo muchísima ilusión. Ya tengo cinco nietos y pronto serán siete. Estoy, por lo que me dicen, en la fase A de los abuelos. Mis amigos con nietos hablan de una primera fase, en la que aún te puedes tirar al suelo para jugar con los nietos; y la fase B, en la que tienes la misma disposición de siempre, pero la edad te va pasando factura y al cabo de dos horas con ellos acabas agotado... 

Yo al principio no lo entendía, pero ahora lo voy comprendiendo, porque no son lo mismo sesenta que setenta… Esos diez años se notan. Mientras pueda, procuraré estar todo lo posible con mis nietos, porque eso es muy bueno para la familia.

En cuanto a mi familia, es una familia cristiana normal, en la que hemos procurado educar a los hijos en un clima de libertad. Por eso, hay temas que no se tocan, como a quién votan o a quién dejan de votar. Y procuramos que todos se respeten entre sí, incluso en cuestiones como el fútbol, que en Barcelona levanta pasiones. Ahora un hijo mío está saliendo con una chica que es muy, muy del Español, mientras que su hermano es acérrimo del Barça. No sé que vamos a hacer…