“Gracias a un amigo descubrí un mundo totalmente distinto"

"El efecto de leer sistemáticamente algunos pasajes de las Escrituras cada día me pareció extraordinario". Testimonio de Julius Ogallo, ingeniero mecánico en Nairobi (Kenia). Está casado y tiene tres hijas: Aggie, Teresa e Inma.

En primera persona

Un amigo me invitó a ir a una mañana de retiro espiritual. Nunca había asistido a algo así en toda mi vida... Empecé a leer el Evangelio y a hacer oración con Camino. Era un mundo totalmente distinto.

Una de las ideas que me han impresionado ha sido el consejo de que los laicos lean el Nuevo Testamento: para aprender de Él, hay que tratar de conocer su vida: leer el Santo Evangelio. Antes compartía la idea no-escrita de que los católicos no podían leer demasiado la Biblia porque podrían malinterpretarla.

El efecto de leer sistemáticamente algunos pasajes de las Escrituras cada día, desde la primera página hasta la última, me pareció extraordinario. Ahora veo que la razón que da san Josemaría tiene mucho sentido: se trata de tener una imagen clara de Nuestro Señor, y poder imaginarnos lo que haría en las diversas circunstancias de nuestra vida.

En la carta apostólica ‘Novo millennio ineunte’ se lee: “Los caminos de la santidad son personales y exigen una pedagogía de la santidad verdadera y propia, que sea capaz de adaptarse a los ritmos de cada persona”. Es justamente esto lo que he encontrado en los medios de formación que ofrece el Opus Dei.

Este relato ha sido publicado en el folleto "La alegría de los hijos de Dios", de Alberto Michelini. © 2002 Oficina de Información del Opus Dei.