Hombres y mujeres

Extracto del capítulo "La vocación al Opus Dei como vocación en la Iglesia", escrito por Fernando Ocáriz e incluido en el libro "El Opus Dei en la Iglesia", editado por Rialp.

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Que la vocación al Opus Dei sea la misma para las mujeres que para los hombres es evidente, a la luz de las ya consideradas características peculiares de esta vocación. También son idénticas las tres modalidades generales en que la vocación peculiar es personalizada: en efecto, todo lo señalado antes sobre la diversificación entre Numerarios, Agregados y Supernumerarios se refiere igualmente a las Numerarias, Agregadas y Supernumerarias. Es por eso igualmente idéntica la amplitud de acción apostólica; al Opus Dei pueden pertenecer, en efecto, y pertenecen de hecho, mujeres, solteras o casadas, de las más variadas condiciones sociales y de las más variadas profesiones: profesoras de universidad, campesinas, obreras, farmacéuticas, médicos, ingenieros, etc., llamadas cada una de ellas a santificar su propio estado y profesión.

Dicho esto, el presente apartado sobre la distinción entre mujeres y hombres en el contexto de la unidad de vocación y diversidad de miembros en el Opus Dei podría terminar aquí. Sin embargo, es interesante añadir algunas reflexiones más, que prolonguen en algún aspecto lo ya dicho en el capítulo 1 al hablar del Opus Dei como familia. Porque la presencia de la mujer en el Opus Dei no sólo comporta el hecho obvio de que la espiritualidad y la misión de la Prelatura alcanza no sólo a hombres, sino, con idénticas intensidad y extensión, también a mujeres; sino que constituye además un presupuesto necesario para que en el Opus Dei exista de hecho un espíritu de familia ‑de familia de vínculos sobrenaturales‑, que, como ya se dijo, no es otra cosa que un modo peculiar de realizarse una dimensión de la eclesialidad, es decir, del ser la Iglesia una verdadera familia Dei.

Es éste el contexto eclesiológico preciso en el que se encuadra el trabajo de administración doméstica de los apostolados del Opus Dei (tanto de hombres como de mujeres), que corre a cargo de las mujeres de la Prelatura, especialmente algunas Numerarias, que tienen en esta tarea uno de sus cometidos propios, aunque no exclusivo, pues ‑como ya se dijo‑ ejercen, al igual que los Numerarios, cualquier tipo de trabajo profesional. Algunas de las Numerarias ‑denominadas Numerarias Auxiliares‑ se dedican profesionalmente a ese trabajo doméstico; los rasgos que definen su figura son los mismos que en las otras Numerarias y Numerarios (celibato con la correspondiente especial disponibilidad para las labores apostólicas, etc.), con la peculiaridad de su dedicación profesional a la administración doméstica de los apostolados del Opus Dei, tarea en la que, por otra parte, trabajan también otras Numerarias. Las Numerarias Auxiliares colaboran en todas las actividades de la Prelatura, pero su dedicación a las labores domésticas es la expresión de la conjunción de la disponibilidad propia de todas las Numerarias con una efectiva dedicación principal (no exclusiva) y ordinaria (no necesariamente siempre) a las tareas domésticas, necesaria para que toda la labor apostólica tenga el ambiente de familia cristiana que le corresponde según el espíritu del Opus Dei.

No es el caso de detenernos aquí en la importancia y dignidad de este trabajo. Baste señalar que el Fundador expresaba la importancia objetiva de esta labor afirmando que es el apostolado de apostolados, pues «al trabajar en la Administración ‑escribía el Fundador a sus hijas‑, participáis en todos los apostolados, colaboráis en toda la labor. Su buena marcha es una condición necesaria, el mayor de los impulsos para toda la Obra, si lo hacéis con amor de Dios. Sin ese apostolado vuestro, no se podrían poner en marcha los demás según nuestro espíritu».

Es oportuno observar que las Numerarias Auxiliares, igual que las otras Numerarias que se ocupan de la administración doméstica de las sedes de los Centros del Opus Dei, no realizan ese trabajo como empleadas en casa ajena, sino como madres o hermanas de familia en su propia casa, aunque en atención a la profesionalidad con que lo desempeñan puedan designarse con nombres diversos, según las costumbres de cada lugar y tiempo (empleadas del hogar, administradoras, etc.).