‘Humanizar la empresa’: reto propuesto por el centro de formación Altaviana

El centro de formación Altaviana (Valencia) celebró recientemente una jornada con motivo del Centenario. Empresarios, hosteleros, restauradores, etc. afrontaron el reto de ‘Humanizar la empresa’. Noticia publicada en Paraula.

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“Políticas familiarmente responsables y puesta en escena de la ética empresarial”. Así resumió Arturo Virosque, presidente del Consejo de Cámaras de Comercio de la Comunidad Valenciana, las dos vías de éxito para ‘Humanizar la empresa’ en la jornada que, con ese título, se desarrolló en la sede de Bancaja en Valencia.

Los directivos de Altaviana, centro de Formación, organizaron este encuentro con motivo del Centenario del beato Josemaría Escrivá, efemérides que está generando innumerables actos, congresos y exposiciones.

Los ponentes, provenientes de países de la Unión Europea y de distintas ciudades de España, reflexionaron sobre temas tan imprescindibles como saber aunar la vida profesional y familiar. Sobre esto hablaron Gustavo Ron, empresario hotelero; y Edna Kavanagh, consejera del Parlamento Europeo y Mujer Empresaria del año en Holanda.

El contrapunto sobre “Cómo lograr la satisfacción en el trabajo” corrió a cargo del cocinero valenciano Juan Carlos Galbis. La doctora Pelufo disertó sobre la realidad de que “Descansar es cambiar de ocupación”. Estas ponencias, expuestas de forma amena y abiertas al diálogo, fueron un detonante para la reflexión personal.

La jornada fue seguida por un público variadísimo: empresarios, hoteleros, de OPC, de cátering, de gestión hospitalaria, directivos de instituciones privadas y públicas, alumnos de últimos cursos de Gestión de Empresa, en total casi trescientas personas que afirmaron salir con soluciones y “códigos éticos” en palabras de la ponente holandesa Edna Kavanagh.

Alumnas participantes en la Jornada.

En su ponencia, la neuropsiquiatra romana Paola Binetti trató el verdadero servicio en la empresa: “No es fácil servir, pero tampoco es fácil aceptar ser servido, dejando madurar una relación de agradecimiento y no de envidia. Aceptar un servicio significa también reconocer la superioridad del otro, mientras exigir un servicio significa intentar someter el otro a mis deseos, sin darle lo que merece en términos de agradecimiento y de disponibilidad interior a compartir el bien recibido con otro que a la vez lo necesite, en auténtica red de solidaridad”.

Binetti, miembro de distintas Academias Europeas de Medicina, habló de Escrivá como “emprendedor”. Su mensaje se anticipó a esta figura-lider de la empresa de nuestros días. Para Binetti, el éxito que como emprendedor Escrvá perseguía, coincidía con el éxito de las personas que formaba: el desarrollo de todos sus recursos intelectuales, morales, humanos, en el sentido más amplio del término.

La animada mesa redonda de la tarde contó con aportaciones muy variadas. Lorenzo Dionis, director comercial en España de una multinacional americana, insistió en “que la empresa debe ser capaz de desarrollar un proyecto de formación para cada empleado”.

Comentó su experiencia positiva del talante que se cultiva respecto a los trabajadores en la multinacional en que trabaja. “¿Qué aportan entonces las enseñanzas de Escrivá? El sentido trascendente del trabajo” y citó unas palabras del Fundador del Opus Dei pronunciadas en el campus de la Universidad de Navarra: “Allí donde están vuestros hermanos los hombres, allí donde están vuestras aspiraciones, vuestro trabajo, vuestros amores, allí está el sitio de vuestro encuentro cotidiano con Cristo” sabiendo que “es en medio de las cosas más materiales de la tierra donde debemos santificarnos, sirviendo a Dios y a todos los hombres”. Rafael Ferrando, presidente de la CEV, clausuró el encuentro afirmando que “el gran valor intangible de la empresa es hoy el factor humano”.

  • C.F.A. (Paraula)//