Kenia y Uganda: dos maneras de vivir África

María Jesús Otero recuerda en un artículo publicado en “La Razón” los veinte años que pasó como enfermera en Kenia y Uganda

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Tras veinte años trabajando en Kenia y Uganda, María Jesús Otero piensa en inglés. Eso dice ella. «Me cuesta recordar algunas palabras en español», asegura esta, enfermera que empezó a trabajar en África en las embajadas de Perú y Chile.

Allí se empapó del idioma anglosajón y empezó a desarrollar una tarea humanitaria incesante.

María José participó en la presentación del documental «Amar al mundo apasionadamente», en Valladolid, junto con Rosario Bachiller, José María García, Belén Sagardía, Ramón Sampietro o el atleta Isaac Viciosa.

Esta enfermera vallisoletana residente en Uganda es otro ejemplo de la vida diaria de este colectivo. «El mensaje de San Josemaría ha influido en en mi vida personal y social; pero sobre todo lo ha hecho en la vida de África. El Opus Dei llega a Kenia -donde residió María Jesús  Otero durante nueve años- antes de lograr la independencia, cuando nadie podía imaginar no hacer diferenciación entre razas. «El mensaje de Escrivá de Balaguer es que sólo hay una raza, y es la de los hijos de Dios», expone.

Lo primero que hizo en Kenia, en su labor humanitaria, fue coordinar la construcción de un colegio –en terrenos de una antigua embajada-, al que acuden africanos, asiáticos y europeos, algo impensable con anterioridad, ya que incluso los padres de los escolares eran reacios a ello.

Su labor como enfermera, ya en Uganda, más concretamente en su capital, Kampala, tiene un destino concreto, los suburbios, porque «no hay dinero, no hay donde ir». Con un grupo de universitarias pertenecientes al Teemba Study Center ha puesto en marcha una «clínica móvil», que recibe donaciones de empresas farmacéuticas y otros colectivos, con lo que pueden completar consultas y tratamientos.

Uganda, explica María Jesús Otero ha sido muy atacada por el SIDA. La mujer del presidente de Uganda, Yoweri Museveni, con quien ha colaborado María Jesús, que lleva diez años en ese país del Este de África, ha hecho una campaña de educación sexual, recordando valores enfocados a las relaciones humanas.

«Tratar tanto con la muerte, me ha ayudado a valorar la vida», explica María Jesús, quien también trabajó con niños huérfanos que protagonizaron un documental del Colegio Mayor Goimendi, de Navarra, hace dos años.

En Kampala se ha creado también una escuela de hostelería de la mano de este grupo de trabajo, denominada Pearlcrest Hospitality Training Institute. Uganda es un país que se está recuperando de tres guerras y que apuesta por el turismo, la recuperación de espacios naturales y la puesta en marcha de nuevas infraestructuras. Las embajadas vuelven al país, se abren mejores comercios, universidades, aunque, dice, las ayudas que se reciben no se dirigen en ocasiones a la educación, la salud o los nuevos equipamientos, al establecerse contratos de gobierno a gobierno.

Destaca María Jesús que hay voluntariado, como el desarrollado por universitarias navarras que han permitido salir adelante a niños víctimas del SIDA, y han impulsado su apadrinamiento, que facilitará a muchos una educación secundaria.

  • José María Sánchez // La Razón (Castilla y León)