"La mujer de Costa de Marfil puede aportar mucho a la sociedad"

Segunda parte del testimonio de Christian Kadjo, numeraria del Opus Dei de Abidjan, capital de Costa de Marfil, país francófono situado al oeste de África, donde los católicos suman el 12% de la población.

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En Roma

En 1985  me propusieron hacer un viaje a Roma para asistir al UNIV, un Congreso Universitario. La idea me encantó, porque siempre había soñado ir a Roma pero no sabía cómo hacerlo. Ese año tenía posibilidades, porque estudiaba cuarto de Empresariales y había empezado a hacer prácticas en una firma francesa de informática. Con el dinero que me pagaron pude costearme el viaje a Roma, que fue  una experiencia fantástica. Fue el primer año de la Jornada Mundial de la Juventud, y pude ver al Papa y a personas de todas las nacionalidades.

A la vuelta decidí pedir la admisión en el Opus Dei. Poco después tuve que ir a Francia para hacer unas prácticas de trabajo de fin de carrera, que había comenzado en Costa de Marfil y debía completar en la empresa matriz. Estuve casi nueve meses allí, y regresé a Costa de Marfil, donde estuve trabajando durante siete años en un banco de comercio.

Luego estuve en Roma durante tres años, profundizando en mis estudios de Teología y de Filosofía, y regresé a mi país, esta vez a  Yamasukro, la segunda ciudad donde tenemos un centro del Opus Dei.

Allí estuve dando clases de marketing durante cinco años en la misma Escuela donde había estudiado. Al mismo tiempo dirigía un Centro del Opus Dei al que acudían mujeres de todas las edades: adolescentes, jóvenes y señoras casadas.

Situación de la mujer en Costa de Marfil

En el 2002 volví a Abidjan, donde impulso diversas actividades; entre ellas una ONG que creamos en los años noventa –personas del Opus Dei, cooperadores y amigos- para capacitar a las mujeres de Costa de Marfil, de forma que puedan llevar a cabo su papel específico en la economía y en el desarrollo del país. Costa de Marfil alcanzó la independencia política en 1960 y cuenta con cierto desarrollo, pero se encuentra desde el punto de vista económico con numerosas dificultades y problemas.

Con esta ONG deseamos contribuir al desarrollo de Costa de Marfil, donde la mujer no encuentra aún, en el ámbito educativo, las mismas oportunidades que el hombre. No siempre puede ir a la escuela, y cuando va, no siempre logra terminar sus estudios, porque si sus padres no tienen dinero para pagar los estudios de sus hijos, habitualmente es el chico el que continúa y la chica la que se queda en casa. Pervive una mentalidad en la que el hombre es el cabeza de familia y por tanto, debe conseguir un salario. A la mujer –se sigue pensando- le basta con quedarse en casa, y aprender todo lo que pueda de su madre.

Sin embargo, nosotros pensamos que si a la mujer de Costa de Marfil se le facilita el acceso para que tenga una buena formación intelectual, puede aportar mucho a la sociedad, llevar a cabo muchos proyectos y hacer, junto con su marido, que su familia progrese.