Sacerdotes de Castilla y León reflexionan sobre la Eucaristía

Setenta sacerdotes de las diócesis de Valladolid, Palencia y Burgos asistieron en Tordesillas (Valladolid) a las XII Jornadas Teológicas, que este año han tratado sobre la Eucaristía, y su importancia para la Iglesia.

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Ramón Labiaga, director del Aula sacerdotal Esgueva y organizador de estos encuentros, explicó que el tema elegido para esta edición han sido algunos aspectos relacionados con el año eucarístico proclamado por Juan Pablo II, en concreto la dimensión eclesial y mariológica.

Presidió la Jornada Mons. Braulio Rodríguez Plaza, arzobispo de Valladolid y actuaron como ponentes Aurelio Fernández, profesor de la Facultad de Teología de Burgos y Antonio Orozco Delclaux, teólogo y filósofo, director de la revista digital de pensamiento católico arvo.net

Mons. Rodríguez Plaza recalcó en la presentación de la Jornada cómo le había impresionado la Carta apostólica Mane nobiscum Domine, “porque insiste en algo importante: todo lo visible en el Salvador ha pasado a los misterios de la Iglesia, en los Sacramentos. Esto es lo que nos hace caminar. De ahí la importancia de que el pueblo cristiano vuelva a saber lo que es la Eucaristía, sacrificio y banquete”.

El profesor Aurelio Fernández destacó en su ponencia sobre la Eucaristía y la Comunión eclesial que “redescubrir la Eucaristía es redescubrir el cristianismo, porque la Iglesia hace la Eucaristía y la Eucaristía hace la Iglesia”. En su exposición el profesor de Burgos se refirió al profundo significado que tenía la palabra comunión, teoinomía, para los primeros cristianos, y deseó que con motivo de este año eucarístico, la expresión “ir a comulgar” recupere en los fieles toda la fuerza que tenía la communio de aquellas comunidades apostólicas.

Orozco Delclaux disertó sobre el capítulo VI de Ecclesia de Eucharistia, “María, mujer eucarística”. Estableciendo la analogía entre la Encarnación y la Eucaristía, “María, proclamada bienaventurada por haber creído, anticipa con su sí a la Encarnación lo que en el fiel se realiza sacramentalmente en la comunión”. Destacó Orozco que Juan Pablo II quiere que los católicos recuperemos el “asombro” ante este gran misterio por el que el comulgante se hace concorpóreo y consanguíneo con Cristo, partícipes de la divina naturaleza y apto para llevarlo a todos los lugares de la sociedad.

En un ambiente participativo y cordial, el coloquio de los asistentes con Mons. Rodríguez Plaza y con los dos conferenciantes permitió profundizar en aspectos teológicos del sacramento y en otras cuestiones pastorales. La Jornada sirvió también, destacó Ramón Labiaga, “para el intercambio de experiencias sacerdotales sobre algo tan decisivo para la comunidad cristiana como el cuidado y preparación de la Misa dominical, las diversas formas de piedad eucarística o el profundo significado eclesial de las celebraciones en la catedral diocesana”.