Un dispensario médico en México

Cada domingo, a primerísima hora de la mañana, decenas de personas de las comunidades indígenas mazahuas y otomíes acuden a la antigua hacienda San José de Toshi para recibir consulta médica, participar en un taller de capacitación, recoger una dotación de alimentos y asistir a una clase de doctrina cristiana.

Iniciativas sociales

Un poco de historia

La hacienda se encuentra a 120 kilómetros de la ciudad de México. En sus instalaciones se puso en marcha en 1959 un dispensario médico destinado a proporcionar atención sanitaria a las comunidades indígenas mazahuas y otomíes que habitan esa región. Al principio, los médicos y las enfermeras que se desplazaban cada domingo desde la capital mexicana para brindar sus servicios encontraron dificultades para establecer contacto con aquellas personas. Las comunidades de la zona mostraban desconfianza con los recién llegados. Existía, además, la barrera del lenguaje: entre los indígenas sólo algunos hablaban el castilla , como suelen llamar al español o castellano, idioma en el que se expresaban los doctores y sus asistentes.

Poco a poco, sin embargo, se fueron acercando a “La casa de la abuela”, traducción literal del vocablo "toshi", de origen mazahua. Comprobaron que aquellas personas verdaderamente querían ayudarles, facilitándoles consultas, vacunas, medicinas y hasta estudios radiológicos y operaciones, que entonces sólo se practicaban en la ciudad, porque no existía por aquellas tierras una clínica ni un hospital que los atendiera.

Conforme creció la confianza, aumentó el número de pacientes. Muchos mostraban síntomas de desnutrición, y los médicos consiguieron donativos de alimentos básicos como leche en polvo, frijol, harina y hasta galletas con forma de “animalitos”, que gustan mucho a los niños. Se empezaron a impartir clases de higiene, nutrición, primeros auxilios, costura, tejido, así como cursos de alfabetización.

La dotación mensual de alimentos se recoge mediante la presentación de una tarjeta.

Más servicios

Junto a la ayuda material, era necesario proporcionar a los habitantes de los alrededores de Toshi los medios para que también pudieran mejorar su vida cristiana. “La caridad cristiana –predicaba san Josemaría Escrivá- no se limita a socorrer al necesitado de bienes económicos; se dirige, antes que nada, a respetar y comprender a cada individuo en cuanto tal, en su intrínseca dignidad de hombre y de hijo del Creador” (Es Cristo que pasa, n. 72). De ahí que se organizaran, desde el comienzo, clases de catecismo y de formación cristiana. Los promotores tenían la certeza de que una vida es digna y plenamente humana cuando tiene como punto de referencia la realidad de que el hombre es hijo de Dios.

Desde 1997, el dispensario contó con instalaciones propias.

La dueña de Toshi, vivamente interesada por la labor que allí se hacía y que ella había impulsado desde el principio, puso su propiedad a disposición de las actividades apostólicas de los fieles de la Prelatura del Opus Dei, con el objeto de hacer de Toshi un centro de asistencia social, de cultura y formación cristiana. Con sus desvelos, entre otras cosas, consiguió importantes ayudas económicas, gracias a lo cual el dispensario pudo ofrecer nuevos servicios, como baños con agua caliente, de los que carece la mayoría de los habitantes de la zona en sus domicilios. También empezó a funcionar una tienda en la que se venden a precio simbólico diversos productos: ropa, utensilios para el hogar, cobijas, juguetes...

La Fundación Mazahua

En 1997, algunos jóvenes empresarios constituyeron la Fundación Mazahua, para facilitar a la gente del lugar las herramientas que les permitirían acceder a mejores empleos y con ello elevar su nivel de vida. También por entonces el dispensario pudo comenzar a tener instalaciones propias. Además de aulas y consultorios, la nueva sede, que lleva el nombre de "Centro de Promoción Social los Eucaliptos", alberga una zona en la que se hospedan las promotoras sociales: grupos de estudiantes universitarias que, en períodos de vacaciones, colaboran durante una o dos semanas con cursos intensivos de lectura y escritura, actividades manuales o arreglos en las viviendas.

En la actualidad

Médicos y enfermeras de la Universidad Panamericana viajan a Toshi para ofrecer atención médica especializada.

En los últimos años cada vez son más los habitantes y vecinos de San José de Toshi que acuden a la hacienda. Cada domingo, desde muy temprano, se puede ver la llegada de quienes van a recoger su dotación mensual de alimentos mediante la presentación de una tarjeta que contiene los resultados de un estudio socioeconómico. Actualmente se distribuye arroz, azúcar, aceite, galletas, sardinas, jabón y cerillas. Otros viajan para asistir a la consulta médica, que se ha ampliado considerablemente desde el año 2000 con la incorporación de personal especializado en odontología, pediatría, endocrinología, oftalmología, dermatología, ginecología, optometría y medicina familiar. Por otra parte, se han implementado algunos programas, como el de ayuda para corregir problemas de vista.

Con el apoyo de la Universidad Panamericana

Las alumnas de la carrera de Enfermería realizan su servicio social participando en los programas de atención a la salud que promueve un organismo oficial. Las enfermeras efectúan en Toshi las prácticas que les pide la universidad e imparten clases de “Educación para la Salud” en las escuelas Primaria y Secundaria de la comunidad; además, a las adolescentes les dan clases de formación cristiana. Para el futuro, se prevé la inauguración de una Unidad Médica Especial, ya en construcción, que será atendida por pasantes egresados de la carrera de Medicina.•

Si desea recibir más información o colaborar económicamente con Toshi, puede dirigirse a:

Dirección:

EXHACIENDA DE TOSHI

ATLACOMULCO, 50450

ESTADO DE MEXICO

Teléfono: (712) 1111 82 27

E-mail: tecondare@hotmail.com