Una vida ligada a las Escuelas Familiares Agrarias

Teresa Ortillés, está casada, es supernumeraria del Opus Dei y madre de cuatro hijos; además es la directora de La Noria, Escuela Familiar Agraria (EFA), que se encuentra en Pinseque, localidad cercana a Zaragoza.

En primera persona

En mi casa –cuenta Teresa- aprendí a vivir con naturalidad el espíritu del Opus Dei. Mi padre, viudo y con cuatro hijos pequeños nos trasmitió la importancia de luchar por lo que uno cree, aunque a menudo se meta la pata y las dificultades sean grandes. También nos inculcó la importancia de complicarse la vida para servir a los demás por Dios. Fue promotor de las primeras Escuelas Familiares Agrarias en Aragón y de hecho, mis dos hermanos mayores estudiaron en la EFA de Epila. Desde pequeña, yo acompañaba a mi padre a la EFA La Noria, de Pinseque, y siempre me llamaba la atención el ambiente de cariño que se respiraba en el trato entre monitoras, alumnas y familias. 

Al terminar mis estudios de Humanidades en Zaragoza, lo tuve claro: deseaba darme a los demás a través de la enseñanza, pero no de una enseñanza simplemente “de aula”, sino de una enseñanza integral que me proporcionara la oportunidad de tratar a las personas y de conocerlas a un nivel mucho más profundo. 

Mis comienzos en la EFA

El primer año de trabajo en la EFA La Serna, de Ciudad Real, fue decisivo para darme cuenta que Dios me pedía servirle a través del Opus Dei. Fue un descubrimiento natural y evidente. Como dice San Josemaría Escrivá en el punto número uno de Camino, vi quedebía tratar de “ser útil y dejar poso” en todas aquellas actividades y personas que Dios me pondría delante. Al terminar aquel año me ofrecieron dirigir la EFA La Noria, de Pinseque, (Zaragoza). Al poco tiempo me casé y actualmente tengo cuatro hijos.

Mi trabajo consiste en preparar a las personas que viven en el medio rural para que a través de esa formación desarrollen y promocionen el medio en el que viven. En nuestra EFA nos especializamos en la rama sanitaria. Intentamos formar a nuestras alumnas para que teniendo una visión clara de la dignidad de la persona se desarrolle en ellas esa sensibilidad especial que deben tener para tratar con delicadeza y cariño al paciente, poniéndose en su lugar y sirviendo sin que se note. Queremos hacerles ver la importancia del trabajo bien hecho y ofrecido a Dios, cuidando las cosas pequeñas. 

El trabajo y los hijos

Intentamos formar a nuestras alumnas para que tengan una visión clara de la dignidad de la persona.

Cuando empezaron a nacer mis hijos me trasladé con mi familia a Pinseque, para poder hacer compatible la atención a mi familia con el trabajo profesional. Vivir en un pueblo pequeño cerca de Zaragoza proporciona muchas ventajas y prácticamente ningún inconveniente. Mi marido también procede de la cantera de las EFAS: es antiguo alumno y monitor y me ayuda mucho a tener clara nuestra misión a pesar de que no faltan las dificultades y los problemas. Es importante no perder de vista que lo nuestro es sembrar y que no siempre vemos el fruto: a veces sí, pero eso no es lo importante. 

En la última reunión de antiguas alumnas que tuvimos en la Escuela me alegró mucho ver cómo algunas antiguas alumnas valoraban la formación que habían recibido en la escuela, la sensación que tenían de estar “en su casa” y la capacidad para analizar la realidad y trasformarla.

La Noria: Historia de una EFA La Noria se inauguró en el curso 1973-74. El grupo promotor de las Escuelas Familiares Agrarias (EFAS) en Aragón pensó que era importante la formación de mujeres en el medio rural para que se quedaran en él y lo desarrollaran.

En los primeros diez años, La Noria tuvo un papel decisivo para asentar a muchas mujeres en el medio rural, donde no había posibilidades de estudios más allá de la enseñanza básica. Eran pocos los Institutos y Centros de Enseñanza Media y la tendencia de ese momento era quedarse a trabajar en casa sin adquirir ninguna formación. Muy pocas mujeres salían a realizar estudios superiores a Zaragoza. La EFA, en cambio, ofrecía buenas instalaciones de residencia, trabajo en pequeños grupos y sistema de alternancia: primero en la propia empresa familiar, luego en empresas de la zona: cooperativas, ayuntamientos, cámaras agrarias…

En los últimos diez años, el sistema pedagógico de la EFA se ha adaptado a las nuevas leyes de educación (LOGSE) y a la nueva realidad del medio rural aragonés. La agricultura ha dejado de ser la actividad fundamental para dar paso a la industria y sobre todo a la demanda de servicios. Por esta razón, se imparten actualmente diferentes estudios de la rama de Comercio y Marketing, y de la rama Sanitaria