A propósito de 'El Código Da Vinci'

Ofrecemos un comunicado de prensa de la Oficina de Información del Opus Dei en Roma, difundido el 14 de febrero, con motivo de la película 'El código da Vinci'.

Sala de prensa

Durante los últimos días, nos llegan muchas preguntas acerca de la película sobre el Código Da Vinci.

Deseamos reiterar lo que ya dijimos el pasado 12 de enero: no tenemos ningún deseo de polémica, no habrá ningún boicot ni nada parecido. Seguiremos manejando esta situación con una actitud de transparencia, serenidad y espíritu constructivo

El Código Da Vinci ofrece una imagen deformada de la Iglesia Católica. La publicidad del libro y de la película representan una buena oportunidad de mostrar la auténtica realidad de la Iglesia.

En la encíclica Deus Caritas est, Benedicto XVI ha señalado que la caridad es un rasgo esencial de la Iglesia: “El amor es el servicio que presta la Iglesia para atender constantemente los sufrimientos y las necesidades, incluso materiales, de los hombres” (n. 19).

En ese sentido, éste puede ser un momento adecuado para dar a conocer la labor de servicio que desarrollan en África los católicos, desde hace muchos siglos; y para sostener el empeño de numerosas instituciones de la Iglesia en ese continente, que sigue siendo una de las grandes emergencias del mundo.

Muchas personas se sienten dolidas por la falta de respeto del Código Da Vinci a las creencias de los cristianos. Nos gustaría invitar a esas personas a manifestar su disconformidad de forma serena y constructiva: dando a conocer alguna iniciativa de educación o de cooperación promovida por los católicos en África; o contribuyendo a su sostenimiento con una pequeña aportación. Nos damos cuenta de que una ayuda de ese tipo es sólo un gesto simbólico, pero tiene también un significado concreto y positivo.

Harambee 2006 presenta cuatro proyectos promovidos por católicos en África, dos de ellos por miembros del Opus Dei. Pero hay muchas otras iniciativas que merecen la colaboración de todos, y no es difícil escoger una.

Informar sobre las actividades de solidaridad de los católicos en África es un modo de lograr que la discusión pública provocada por el Código Da Vinci no se quede en una polémica estéril. Es una forma de conseguir que el debate deje un fruto positivo: un mejor conocimiento de un aspecto esencial de la Iglesia Católica, y una ayuda concreta a personas necesitadas.

Al mismo tiempo, seguimos confiando en la sensibilidad de Sony-Columbia, en su capacidad de reacción constructiva.

Es fácil comprender que no basta dar al ofendido la oportunidad de defenderse, mientras se mantiene la ofensa. Estar a la altura de las circunstancias significa evitar la ofensa, cuando aún posible.

Quedan todavía tres meses para el estreno. Por tanto, mantenemos la esperanza de que no haya, en la edición final de la película, referencias que pueden herir a los católicos. Esa decisión sería un gesto conciliador muy apreciado, precisamente en estos momentos en que todos lamentamos las penosas consecuencias de la intolerancia.

Sony - Columbia está a tiempo de hacer una contribución a la concordia, de gran importancia en el contexto actual: puede demostrar que son compatibles la libertad de expresión y el respeto a las creencias; puede confirmar que el respeto es un acto libre que nace de la sensibilidad, no una consecuencia de la censura ni de las amenazas.

Al tomar una decisión conciliadora, Sony – Columbia haría un gran servicio a la causa del diálogo entre las culturas, y honraría la respetable tradición de esas empresas.

  • Oficina de Información del Opus Dei en Roma