Santificar el trabajo ordinario

Ofrecemos dos nuevos audios de san Josemaría sobre la posibilidad de santificar el trabajo profesional bien hecho.

Homilías en audio

Trabajar con presencia de Dios (ESCUELA DEPORTIVA BRAFA

BARCELONA, ESPAÑA. 26-XI-72)

(Padre, como profesor universitario, con un trabajo intelectual intenso casi siempre. ¿Cómo se puede coordinar este trabajo intelectual profundo, que absorbe tanto, con una presencia de Dios continua durante ese trabajo?)

Me da mucha alegría responderte que, si tú haces el trabajo con mucho amor, estás verdaderamente sirviendo al Señor, dándole gloria. Pero si no, te podrá el último trabajador que trabaja con las manos, que pone poco la inteligencia. Deseo por lo tanto, que tú, antes de comenzar, ofrezcas tu trabajo, y cuando te distraigas —que te distraerás por algún motivo— vuelve a ofrecer tu trabajo, y cuando termines, otro ofrecimiento. Y todo es para gloria del Señor y has cumplido tu deber de cristiano.

Has cumplido tu deber de cristiano si das buen ejemplo a tus discípulos, si te ven alegre, si te ven cumplidor de tu deber, si... —ellos se enteran de todo— si saben que te portas bien con tu mujer, (…) si crías a tus hijos en el amor de Dios. Y entonces, sí que eres profesor universitario de primera.

Santificación del trabajo (ALTOCLARO, VENEZUELA. 9-II-75)

(Padre, yo soy ingeniero y me gusta mucho mi profesión; por eso me meto demasiado en el trabajo y a veces me dejo absorber demasiado. ¿Qué puedo hacer con mi actividad para agradar a Dios, Padre?)

Oye, tú trabajas..., tienes tus delineantes y tu cliente, ¿no? Pero tienes muchos papeles encima de una mesa, ¿no? Pues ponte allí, encima de la mesa —en sitio visible, no te de vergüenza— una imagen de Nuestra Señora... ¿Eres casado?

(Sí, Padre.)

Y un retrato de tu mujer... Y di: ¡Madre mía, cuánto te quiero!, y a tu mujer dile: ¡guapa! Y adelante, adelante. Ya tu trabajo no te absorbe, tu trabajo va bien, se sobrenaturaliza y se humaniza. ¡Anda!