Como en aquella novela de Julio Verne

Francisco Rodríguez Déniz, funcionario de Correos de Santa Cruz de Tenerife, nos habla de su trabajo

En primera persona

“Soy funcionario de correos y me encanta mi trabajo. Estoy casado desde hace muchos años y no tenemos hijos; pero como tanto para mi mujer como para mí el concepto de familia es algo universal -un concepto en el que Dios es el miembro principal de la familia-, tenemos con nosotros desde hace años, durante el verano y en las navidades, en régimen de acogida, a dos niños bielorrusos, Alexia y Maxim.

Desde pequeñito me gustaba mucho la novela de Julio Verne titulada “Miguel Strogoff” (El cartero del Zar), que tiene que ver tanto con mi profesión. Y curiosamente -como le suelo decir a Belén, mi esposa- nuestros dos niños de acogida, Alexia y Maxim, son precisamente de Bielorrusia, de la zona en la que está ambientada la novela.

La profesión de cartero es especialmente bonita. Sabes que en cada carta que llega a tus manos hay una persona detrás: alguien que ha puesto una ilusión, un sentimiento, una esperanza... Y la vida, a fin de cuentas, es la suma de todo eso. Hacer bien tu trabajo, lograr que esa carta llegue pronto a su destinatario, es contribuir a que esas esperanzas, esas ilusiones y esos sentimientos se hagan realidad.

Soy supernumerario del Opus Dei, al igual que mi mujer, y he aprendido de San Josemaría que para realizar un trabajo "bien hecho" no basta sólo con cumplir los objetivos de cada día. Hay que poner además los medios para santificarlo, procurando que Dios esté contento... Y como cartero me esfuerzo por poner  amor en cada detalle, viendo en cada carta un alma, una persona.

Suelo comentarlo con mis colegas: nos pasamos gran parte de nuestra vida trabajando. Yo me paso horas y horas ordenando cartas, distribuyéndolas para que cada una llegue a su destino. Durante ese tiempo, les digo, podemos unirnos en oración con Dios, pidiendo por las intenciones de esas personas que escriben esas cartas, por las necesidades de esas almas".