Decreto sobre las virtudes heroicas de Montse Grases

La Congregación de las Causas de los Santos ha publicado, en latín, el decreto sobre la heroicidad de las virtudes y la fama de santidad de la sierva de Dios María Montserrat Grases García. Ofrecemos una traducción al español, seguida del texto oficial en lengua latina.

Documentación
Opus Dei - Decreto sobre las virtudes heroicas de Montse Grases

Congregación de las Causas de los Santos

Barcelona

Beatificación y Canonización

de la Sierva de Dios María Montserrat Grases García

fiel laica de la Prelatura personal de la Santa Cruz y Opus Dei

(1941-1959)

Decreto sobre las Virtudes

“Soy hija de Dios”. “Cuando Tú quieras, como Tú quieras, y de la manera que Tú quieras”. “Omnia in bonum”.

Estas tres jaculatorias, que María Montserrat Grases repitió con mucha frecuencia, describen de manera adecuada su recorrido espiritual. La conciencia vivísima de la filiación divina le movió a cumplir amorosamente la voluntad de Dios Padre, con la certeza de que todo lo que Él nos envía es siempre para nuestro bien.

María Montserrat Grases García, conocida familiarmente como Montse, nació en Barcelona (España) el 10 de julio de 1941 y fue bautizada nueve días después. Era la segunda de los nueve hijos que tuvieron Manuel Grases y Manolita García.

La infancia y la adolescencia de la Sierva de Dios transcurrieron en el ambiente sereno de una familia cristiana. Los padres de Montse eran fieles del Opus Dei y procuraron hacer de su casa un hogar luminoso y alegre, siguiendo las enseñanzas de San Josemaría Escrivá.

Después de cursar la enseñanza secundaria, que alternó con los estudios de piano, Montse ingresó en una escuela profesional estatal. Le gustaban los deportes, el senderismo, la música, las danzas populares de su tierra y la representación de obras de teatro. Tenía muchos amigos y amigas.

Sus padres le enseñaron a tratar a Jesús con confianza, y contribuyeron a la formación de los rasgos sobresalientes de su carácter: la alegría, la sencillez, el olvido de sí, la preocupación por el bien espiritual y material de los demás. Durante su adolescencia, con algunas compañeras de estudios, solía visitar a familias pobres de la ciudad de Barcelona y daba catequesis a niños, a los que en ocasiones llevaba juguetes o caramelos. Tenía un temperamento vivaz, espontáneo. A veces, sus reacciones eran un poco bruscas, aunque sus parientes y profesores recuerdan que luchaba por dominarse y ser amable y jovial con todos.

En 1954, su madre le sugirió frecuentar un centro del Opus Dei que ofrecía formación cristiana y humana a chicas jóvenes. Poco a poco, se dio cuenta de que Dios la llamaba a este camino de la Iglesia y, el 24 de diciembre de 1957 —tras meditar, orar y aconsejarse con sus padres—, pidió ser admitida en el Opus Dei, entregándose por completo a Dios en el celibato apostólico.

A partir de entonces, se esforzó con mayor decisión y constancia en buscar la santidad en su vida cotidiana Se propuso un intenso plan de vida espiritual diario, que incluía la participación en la Santa Misa, el rezo del Santo Rosario, la lectura del Nuevo Testamento y de libros de espiritualidad, y otras prácticas de piedad. Además, cultivó un auténtico espíritu de penitencia, con mortificaciones corporales generosas, el ofrecimiento al Señor de muchos pequeños sacrificios a lo largo del día y la lucha por mejorar su carácter.

Era asimismo constante en su afán por acercar a Dios a sus amigas y compañeras, en sus circunstancias ordinarias. Por ejemplo, convertía los ratos de deporte en ocasión de dedicarse al prójimo y de transmitir a los demás la paz que da vivir cerca de Dios.

En diciembre de 1957, durante una excursión al monte, se cayó y se dio un golpe en la rodilla. Parecía un incidente sin importancia, pero pasaron los días y los dolores no remitían; más aún, crecían en intensidad Después de acudir a varios médicos, en junio de 1958 le diagnosticaron un sarcoma de Ewing en el fémur de la pierna izquierda. Cuando sus padres le comunicaron que padecía esta afección incurable y mortal, Montse reaccionó con gran paz y visión sobrenatural, a la vez que siguió buscando agradar a Dios en su vida diaria.

La enfermedad le ocasionó dolores intensos, que fueron en continuo aumento. La Sierva de Dios ofreció sus sufrimientos por la Iglesia, por el Papa, por el Opus Dei y por tantas intenciones concretas que le pedían sus parientes y amigas. Pensaba en el prójimo más que en sí misma y nunca se lamentó por su situación; al contrario, manifestó siempre una alegría contagiosa. Acercó a Dios a muchas de las personas que acudían a visitarla. Los que estuvieron cerca de Montse fueron testigos de su progresiva unión con Dios y de cómo transformó el sufrimiento en oración y en apostolado: en santidad. Una de sus amigas afirmó que, cuando la veía rezar, palpaba su proximidad con Cristo.

Desde su petición de admisión en el Opus Dei, la Sierva de Dios había emprendido seriamente un camino de santidad en medio del mundo, de manera que la enfermedad la encontró preparada para alcanzar en el dolor la cima del heroísmo en la práctica de las virtudes.

Murió serenamente el Jueves Santo, 26 de marzo de 1959. Fue enterrada dos días después. En 1994, sus restos mortales fueron trasladados a la cripta del oratorio de Santa María de Bonaigua, donde se encuentran actualmente.

Desde el primer momento, fueron muy abundantes los testimonios sobre su fama de santidad —que actualmente está difundida en numerosas naciones— y las noticias de gracias y favores obtenidos a través de su intercesión.

Montse falleció en plena juventud, poco antes de cumplir los 18 años. A pesar de esta brevedad, su vida constituyó un auténtico don de Dios para quienes la trataron y para aquellos que la han conocido después, porque desempeñó sus ocupaciones habituales encendida en amor a Dios y a los demás, y acercó a muchas almas a Jesús con su piedad, su sonrisa, su sencilla y heroica generosidad. Su correspondencia temprana al amor de Dios es un ejemplo que ayudará a muchas personas, especialmente a los jóvenes, a comprender la belleza de seguir a Cristo en la vida ordinaria.

El proceso informativo sobre la fama de santidad, las virtudes en general y los milagros fue instruido en Barcelona de 1962 a 1968. Cuando se promulgó la nueva legislación sobre las causas de canonización, el Arzobispo de Barcelona, después de nombrar una comisión de peritos en materia histórica para recoger los documentos complementarios, ordenó la instrucción de un proceso diocesano adicional, que tuvo lugar en 1993.

El Congreso peculiar de consultores teólogos, celebrado el 30 de junio de 2015, respondió afirmativamente a la pregunta sobre la práctica heroica de las virtudes por parte de la Sierva de Dios. De la misma manera se pronunció la Sesión Ordinaria de los Emmos. y Excmos. Miembros del 19 de abril de 2016, presidida por mí, Cardenal Angelo Amato.

El que suscribe, Cardenal Prefecto, presentó al Sumo Pontífice Francisco una relación detallada de todas las fases anteriormente expuestas. El Santo Padre, recibiendo y ratificando el parecer de la Congregación de las Causas de los Santos, en fecha de hoy ha declarado solemnemente: Constan las virtudes teologales de la Fe, Esperanza y Caridad, tanto con Dios como con el prójimo, así como las virtudes cardinales de la Prudencia, Justicia, Templanza y Fortaleza, con sus virtudes anejas, en grado heroico, y la fama de santidad de la Sierva de Dios María Montserrat (Montse) Grases García, fiel laica de la Prelatura de la Santa Cruz y Opus Dei, en el caso presente y a los efectos de que se trata.

El Santo Padre ha dispuesto que se publique este Decreto y se transcriba en las Actas de la Congregación de las Causas de los Santos.

Dado en Roma, el día 26 del mes de abril del año del Señor 2016.

Angelo Card. Amato, s.d.b.

Prefecto

L. + S.

Marcello Bartolucci

Arzobispo tit. de Bevagna

Secretario

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CONGREGATIO DE CAUSIS SANCTORUM

BARCINONENSIS

BEATIFICATIONIS et CANONIZATIONIS

Servae Dei

MARIAE MONTSERRAT GRASES GARCÍA

christifidelis laicae

Praelaturae personalis Sanctae Crucis et Operis Dei

(1941-1959)

DECRETUM SUPER VIRTUTIBUS

“Filia sum Dei” “Quidquid Tu vis, quando Tu vis, eo modo quo Tu vis” “Omnia in bonum”.

Tres hae breves precationes, quas Serva Dei Maria Montserrat Grases frequenter recitare solebat, iter eius spirituale summatim perstringunt Vivida enim conscientia filiationis divinae ipsa ducebatur ad Dei Patris voluntatem amandam et adimplendam, cum plene persuasum sibi esset quidquid a Domino recipimus nostrum in bonum semper vertere.

Maria Montserrat Grases García, familiariter Montse vocata, secunda ex novem filiis Emmanuelis Grases et Emmanuelae García, nata est Barcinone in Hispania die 10 mensis Iulii anni 1941 et novem post dies baptismum recepit.

Infantiam et adolescentiam Dei Serva degit in ambitu sereno familiae christianis principiis plene imbutae Parentes enim, Operis Dei fideles, iuxta doctrinam Sancti Iosephmariae Escrivá, e domo sua efficere contenderunt christianum larem luminosum et laetum.

Expletis studiis secundariis et frequentatis quoque lectionibus ad plectrocymbalum pulsandum, Maria Montserrat in Schola Professionali publica sese inscripsit. Ei arridebant ludi lusorii, silvestres deambulationes, musica, saltationes populares regionis eius et ludi scaenici. Multi ei erant amici.

Parentes Servam Dei docuerunt cum Iesu Christo fiducialiter se gerere et haud parum contulerunt efformandis praecipuis animi eius lineamentis, qualia sunt laetitia, simplicitas, suipsius oblivio, sollicitudo de aliorum bono materiali ac spirituali. Adolescens, comitantibus aliquibus condiscipulis, visitare solebat familias pauperes Barcinonenses et catechesim pueris impertiebat, quibus aliquando puerilia ludicra vel dulcia donabat.

Vivax erat ac simplex, et si quando acerbe respondebat, testantibus familiaribus ac magistris, ipsa adnitebatur ut mores suos emendaret utque se erga omnes affabilem et festivam exhiberet.

Anno 1954, suggerente matre, frequentare coepit sedem Operis Dei in qua christiana et humana formatio puellis impertiebatur. Paulatim percepit se a Deo vocari ut viam hanc ecclesialem sequeretur et, consultis parentibus, post attentam ponderationem et orationem, die 24 mensis Decembris anni 1957, quaesivit ut in Opere Dei ascriberetur, se totam tradens Deo in “apostolico caelibatu”.

Ex eo vero tempore, Dei Serva impensius usque atque perseverantius sanctitatem quaesivit in vita sua ordinaria. Ipsa sibi proposuit cotidianum ordinem vitae spiritualis qui complectebatur sanctae Missae participationem, Rosarii marialis recitationem, lectionem Novi Testamenti necnon alicuius libri de re spirituali aliasque pias praxes. Coluit quoque profundum spiritum paenitentiae etiam in corporis mortificationibus sponte assumendis atque in diei decursu Deo offerebat tum parva sed frequentia sacrificia tum nisus ad sui animi asperitates moderandas.

Firmum quoque ac constans fuit desiderium eius ducendi ad Deum amicas et collegas. Cotidiana adiuncta et vel ipsi ludus lusorii occasionem ei praebebant ut se pro aliis impenderet eisque transmitteret pacem illam quae ex unione cum Deo oritur.

Mense Decembri, anno 1957, dum Maria Montserrat in monte nive strato cum amicis ambulabat, cecidit et ictum in genu accepit, qui primo aspectu visus est res nullius momenti, attamen, dolore non cessante, immo ingravescente, et consultis medicis, tandem mense Iunio anni 1958 diagnosis lata est tumoris maligni dicti Ewing in femore cruris sinistri Servae Dei parentes notum eidem reddiderunt se hoc morbo insanabili et infaustae prognosis affectam esse; ipsa vero notitiam accepit animo sereno ac spiritu supernaturali, pergens in nisu placendi Deo in ordinariis vitae suae cotidianae adiunctis.

Procedente tempore dolores magis magisque augebantur et Maria Montserrat molestias quas patiebatur Deo offerebat pro Ecclesia, pro Romano Pontifice, pro Opere Dei et pro multis intentionibus quae a parentibus et amicis eidem suggerebantur. Magis de aliis quam de seipsa erat sollicita, neque unquam se praebuit commiserandam, immo eius gaudium in alios effundebatur. Qui eam invisebant ad Deum impulsos se sentiebant fueruntque testes progressionis Mariae Montserrat in unione cum Deo atque transformationis eiusdem dolorum in orationem et apostolatum, nempe in viam versus sanctitatem. Amica quaedam asseruit se intimitatem cum Christo conspicari cum eam orantem videbat.

Ex quo admissionem in Opus Dei postulavit, iter versus sanctitatem medias inter res temporales Dei Serva ita intento studio arripuit, ut aegritudo eam paratam inveniret ad heroicitatis fastigium attingendum in exercendis virtutibus dum dolores in dies augebantur.

Maria Montserrat animam Deo placide reddidit Feria V in Cena Domini, die 26 mensis Martii anni 1959. Duos post dies sepulta est et anno 1994 eius exuviae translatae sunt in cryptam oratorii Sanctae Mariae de Bonaigua, ubi nunc inveniuntur.

Iam ab initio multa fuerunt testimonia de sanctitatis fama Servae Dei, quae nunc diffusa invenitur plures in nationes. Frequentes quoque notitiae perveniunt de gratiis et favoribus eiusdem intercessioni tributis.

Maria Montserrat mortua est adhuc adolescens, decimo octavo suae aetatis anno nondum expleto. Hac brevitate non obstante, vita eius habita est ut Dei donum sive ab iis qui eam frequentaverunt sive etiam ab aliis qui eiusdem notitiam serius acceperunt, quia ipsa muneribus suis ordinariis amore pervasa erga Deum et animas functa est, et sua pietate, suo vultu hilari atque laeto suaque simplici et heroica generositate, multas animas ad Iesum Christum duxit Plena eius ac praecox responsio ad vocem Dei amoris plenam exemplum exstat quod multos iuvare poterit, iuvenes praesertim, ut persentiant pulchritudinem sequendi Christum in ordinaria cuiusque vita.

Processus Informativus super fama sanctitatis, virtutum in genere et miraculorum instructus fuit in arcidioecesi barcinonensi ab anno 1962 ad annum 1968 Novis vero promulgatis normis de canonizationis causis, anno 1993 ab archiepiscopo barcinonensi postulatum est ut commissionem peritorum in re historica nominaret ad documenta colligenda et processum dioecesanum additionalem instrueret.

Congressus Peculiaris Consultorum Theologorum, qui locum habuit die 30 mensis Iunii anno 2015, affirmative respondit ad dubium propositum circa heroicitatem virtutum et famam sanctitatis Servae Dei. Me, Card. Angelo Amato, moderante, sententiam faventem tulerunt Em.mi ac Exc.mi in Sessione Ordinaria coadunati die 19 mensis Aprilis anno 2016.

Facta de hisce omnibus Summo Pontifici Francisco accurata relatione ab infrascripto Cardinali Praefecto, Beatissimus Pater, accipiens rataque habens Congregationis de Causis Sanctorum vota, hodierna die sollemniter declaravit: Constare de virtutibus theologalibus Fide, Spe et Caritate tum in Deum tum in proximum, necnon de cardinalibus Prudentia, Iustitia, Temperantia, Fortitudine, iisque adnexis in gradu heroico, atque de fama sanctitatis Servae Dei Mariae Montserrat (Montse) Grases García, christifidelis laicae Praelaturae Sanctae Crucis et Operis Dei, in casu et ad effectum de quo agitur.

Hoc autem Decretum publici iuris fieri et in acta Congregationis de Causis Sanctorum Summus Pontifex referri mandavit.

Datum Romae, die 26 mensis Aprilis aD. 2016.

Angelus Card. Amato, s.d.b.

Praefectus

L. + S.

Marcellus Bartolucci

Archiep. tit. Mevaniensis

a Secretis