La renta variable, Dios y el MP3

Paz Pérez es economista, gestora de fondos de inversión en una compañía internacional y supernumeraria del Opus Dei

En primera persona

Conocí la Obra gracias a mi padre que, sin duda, ha sido para mí el mejor ejemplo de vida cristiana. Le recuerdo cuidando de mi madre enferma y dedicado a sus 10 hijos. Tenía mucho trabajo, viajes, etc., pero siempre estaba alegre y contento. Parecía que no se cansaba porque no se quejaba nunca. También tuve contacto con la Obra en el colegio. Desde pequeña, el capellán me explicaba que Dios me había dado mucho. 

La enfermedad de mi madre me ayudó para crecer en fortaleza aunque, al ser de las pequeñas, quizás soy la más blanda de todos mis hermanos. De todas formas, me ayudó mucho ver a mi madre siempre contenta, sin quejarse. De ella aprendí a pensar en los demás antes que en uno mismo. Cuando murió me planteé que si ella había fallecido tan joven yo no estaba en este mundo para perder el tiempo. En ese momento pensé que Dios me pedía algo más.

En la actualidad trabajo en una gestora de Fondos de Inversión y me dedico a la gestión de patrimonios con una visión integral (carteras de Renta Fija, Renta Variable, patrimonio artístico e inmobiliario). Por la mañana, al llegar a la oficina, antes de cruzar la puerta, lo primero que hago es ofrecer mi trabajo; el mundo de la bolsa es muy dinámico y, por si acaso la jornada se presenta agitada, prefiero “dejarla en buenas manos”. Además, para mí, el momento más importante del día es la Misa y, aunque tengo un horario difícil, procuro sacar un hueco para ir. Por otra parte, hoy día, gracias a la técnica, se puede rezar en todas partes; por ejemplo, llevo siempre convertidas en MP3 algunas homilías de San Josemaría.

Centro de Cuidados Laguna (Madrid)

Mi vocación al Opus Dei me ayuda sobre todo a tener visión sobrenatural y a apoyarme, además de en el trabajo, en la oración. También me ayuda a ser consciente de que mi trabajo es un servicio a las personas y a seguir un enfoque basado en las personas y no en los productos financieros en sí mismos. Uno de los defectos de algunos bancos es que hacen campañas “producto a producto” y se olvidan de si esa persona y sus circunstancias familiares lo necesitan o no. Cuando me reúno con mis clientes intento ir más allá de las cifras o de una cartera de inversión concreta. 

También me ayuda mucho la formación que recibo, especialmente en una coyuntura social tan compleja como la actual, donde es muy fácil tener ideas confusas. 

En definitiva, con mis defectos y luchas, lo que el Opus Dei me ha enseñado es a tratar de querer más a Dios y a los demás. En este sentido, colaboro activamente con el Centro de Cuidados Laguna, una iniciativa social promovida por el Opus Dei en Madrid para proporcionar tratamientos paliativos a enfermos terminales y personas de la tercera edad.